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La semilla-al-cero
 
La semilla-al-cero no alborotará
Esa ciudad de espectros, uña matriz transitada
Con su muerte al toqueteo,
Ningún dios-en-héroe caerá
Cual torre sobre la ciudad
Tonta y divinamente tropezando
Sobre la línea productora de hombres.
 
La semilla-al-cero no alborotará
Esa ciudad de espectros, ña matriz transitada
Con su muerte al toqueteo,
Ningún dios-en-héroe caerá
Cual torre sobre la ciudad
Tonta y divinamente saltando
sobre la línea paridora de guerras.
 
A través de la muralla celestial
Será la semilla de-la-estrella-al-flanco descifrada,
Maná para la tierra que ruge,
Aceleración para el cifrado mar;
Establecido en un baluarte virgen
Se enredará con la guardia
Y el cuidador de la llave.
 
A través de la muralla celestial
Será la semilla de-la-estrella-al-flanco descifrada,
Maná para la tierra guardada,
Aceleración para el mar virgen;
Estableciéndose en cifrado baluarte
Se enredará con la guardia
Y el perdedor de la llave.
 
¿Puede una simple aldea laborar
Y un continente negarse?
Un hemisferio puede escarnecerlo
Y una verde pulgada procrearlo;
Que la semilla del héroe encuentre bahía,
Puertos de mar junto a la orilla ebria
Tengan sedientos marinos que la oculten.
 
¿Puede un simple planeta laborar
y un continente negarse?
Una aldea verde puede escarnecerlo
Y una alta esfera procrearlo;
Que la semilla del héreo encuentre bahía,
Puertos demar junto a la orilla sedienta
Tengan ebrios marinos que la oculten.
 
Hombre-en-semilla, en-semilla-al-cero,
Desde foráneos campos del espacio,
No atronará la ciudad
Con un cuartel de estrellas-al-flanco,
Ni los cañones de su reinado
El héroe-en-mañana
Desplegará en el lugar que-rasca-cielos.
 
Hombre-en-semilla, en semilla-al-cero,
Desde los campos, flancos-de-estrella del especio, Truenos sobre la ciudad foránea
Con un cuartel saco-arenado,
Ni los cañones de su reino
El héroe en-mañanado
Desplegará desde el lugar-que-tienta-tumbas.
 
En la dirección final de la ciudad elemental
Avanzo mientras haya un parasiempre.
(de Venticuatro años, Dylan Thomas)
 
 
 
He anhelado irme lejos
 
He anhelado irme lejos
Del silbido de la mentira gastada
Y del continuo gritar de los viejos terrores
Que se hacen más terribles cuando el día
Pasa sobre la colina para hundirse en el mar;
He anhelado irme lejos
De la repetición de los saludos,
Y fantasmales ecos en el papel,
Y el trueno de las llamadas y las notas.
 
He anhelado irme lejos mas tengo miedo,
Algo de vida, aún no apagada, podría explotar
De la vieja mentira que arde sobre la tierra,
Y, crujiendo hacia el aire, dejarme medio ciego.
Ni por el antiguo terror de las noches,
El sombrero separándose de los cabellos,
Los labios fruncidos en el recibidor,
Caeré ante la pluma de la muerte.
Por estos no me importaría morir,
Mitad convención y mitad mentira.
 
 
 
Cuando, como sepulcro corredor
 
Cuando, como sepulcro corredor, el tiempo te captura,
Tu calma y caricia es guadaña de cabellos,
El amor en su ajuar atraviesa lentamente la casa,
Sube las desnudas escaleras, tortuga en coche fúnebre,
Arriado a la cúpula.
 
Viene, con paso de tijeras, la edad del sastre,
Entregadme que, tímido en mi tribu,
De amor estoy más desprovisto que la trampa de Cadáver está
Despojada de la zorruna lengua, y su cinta pedestre
De la pulgada ósea.
Entregadme, señores míos, cabeza y corazón,
Corazón de Cadáver cuyo cirio es de delgada cera,
Cuando la sangre, azada en mano, y el tiempo lógico
Conducen a los niños cual magulladuras al pulgar,
De la doncellez a la cabeza,
 
Pues, con cara de domingo, con quitapolvos en mi guante,
Casto y persecutorio, hombre del ojo determinadie,
Yo, que la chaqueta del tiempo o la capa del hielo
Podría no abrochar con una viegen oh
En el recto sepulcro,
 
Atravesar a zancadas el país de Cadáver en mis fuerzas,
Mis maestros mondacerebros telegrafiando en la piedra
Desespero de la sangre, fe en el limo de la doncella,
Un alto entre eunucos, y la mancha nítrica
Sobre el tenedor y el rostro.
 
El tiempo es tonta fantasía, tiempo y tonto.
No, no, tú amante cráneo, martillo descendiente
Desciende, señores míos, sobre el honor entrado.
Tú héroe cráneo, Cadáver en el hangar
Le dice al palo, “falla”.
 
La alegría no es una nación golpeante, señor y señora,
La fusión del cáncer, o la pluma del verano
Encendida en el mimado árbol, cruz de la fiebre,
Ni el alquitrán urbano y subway perforado para promover
Al hombre a través del asfalto.
 
En la cúpua de vuestra torre humedezco las velas.
La laegría es el golpe del polvo, vástago de Cadáver
Del capullo de Adán a través de su cambio encajonado,
La nación crepusculada del amor y el cráneo del estado,
Señor, es vuestro sino.
 
Todo termina, el término de la torre y,
(A la par de la casa del viento), la recostada escena,
(Desiste del verano), la cementada piel,
El fin de las acciones.
 
Todo, dementes hombres míos, el insalubre viento
Con tos de silbador contagia, el tiempo tras la pista
Conforma en muerte de carbón; arma por su maña,
Hambre de Cadáver feliz cuando tomas
El mundo a prueba de besos.
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One Comment

    • Zoe
    • Posted octubre 3, 2008 at 8:53 pm
    • Permalink

    Lía, excelente, saludos desde París.


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